Judas Priest, Heaven and hell, Motorhead, Testament
Verizon Wireless amphitheater, San Antonio, Texas
24 de Agosto de 2008

Por fin la larga espera había terminado. El tan ansiado día 24 de Agosto había llegado. Todo comenzó cuando al encargar el nuevo disco de JUDAS PRIEST en su versión de lujo, este llegó con un código secreto canjeable por un boleto para alguna de las fechas del tour. Al tener un amigo en cuya casa me podría quedar, la decisión no fue difícil, San Antonio sería el lugar.
Ya con anterioridad se había rumorado de este tour, y se antojaba imperdible aunque poco probable, era demasiado. Para beneplácito mío, al final los rumores resultaron ciertos.
Por diversas razones nunca había tenido la oportunidad de ver ni a TESTAMENT, ni a HEAVEN AND HELL, mientras que a MOTORHEAD ya lo había visto en el MMF y a JUDAS PRIEST en el palacio de los deportes junto a Whitesnake. Verlos de nuevo no estaba nada mal, considerando que Judas es mi banda preferida, y que el set list que andaba circulando en la red parecía interesante, mientras que nunca está de más ver de nuevo a Motorhead.
Si alguno de ustedes ha ido alguna vez al MMF, entonces podrá tener una idea de cómo lucía el lugar del evento, con la diferencia de que el de san Antonio es más grande (o al menos eso me pareció). De entrada me sorprendió la gran cantidad de latinos (o hijos de latinos, pero nacidos en EUA), calculo que serían POR LO MENOS el 60 o 70% del total del público.
El concierto estaba programado para empezar con TESTAMENT en punto de las 5:30, y a esa hora empezó. Lamentablemente, debido a que nos perdimos brevemente buscando el lugar, llegamos 15 minutos tarde y sólo escuchábamos de lejos. En total, la banda sólo tocó 6 rolas, que se fueron en exactamente 30 minutos. No hubo rola extra. El sonido bueno y nítido, la acústica muy bien también. Incluyeron Formation of damnation, Practice what you preach y según yo: More than meets the eye, aunque por encontrarme a cierta distancia, no podría asegurar esta última al 100%. Había una gran manta en la parte posterior con la portada del nuevo disco (que por cierto, está muy bueno). La gente estaba más interesada en chupar, aunque sí había quizá 2 mil gentes viendo a Chuck Billy y sus huestes, algunos con cara de ¿Quiénes son estos?, pero al final se les brindó un buen aplauso. Quizá debido a la hora del día, no hay gran despliegue de luces. Y la voz de Chuck como en sus mejores tiempos.
Veinte minutos de descanso, tiempo suficiente para comprar nuestra primera cerveza: 9 dolares por 24 onzas (aproximadamente 680 ml). Empezaba a oscurecer cuando aparece Lemmy y compañía en el escenario. Y a la voz de: “ We are motorhead”… “and we play rock´n´roll”…Se suelta una cascada de Rock´n´roll pesado, ácido y rasposo como solo MOTORHEAD sabe hacerlo. De fondo hay ahora una gran manta negra con el logo de la banda, en una especie de escudo de armas. Repaso breve de su amplia discografía donde destacan: Motorhead, Stay clean, Over the top, Eat the rich, Ace of Spades y Overkill, dando tiempo para un buen y aplaudido solo de batería. Más juego de luces que el que hubo con Testament y un par de pantallas gigantes aparecen a los lados del escenario. Lo bueno del timbre de voz que Lemmy tiene, es que no importa cuánto fumes o tomes, la voz sonará igual al disco jeje. Por cierto que Mikkey Dee hacia el final de “Overkill” se la pasa lanzando innumerables baquetas al aire y dejándolas caer detrás de él, en un despliegue de rapidez manual bastante interesante. Prácticamente ininteligible lo que dice Lemmy al público (por lo menos desde donde yo me encuentro) y mucha interacción del guitarrista con el público a través del micrófono. 50 minutos de show y las ahora aproximadamente 6 mil gentes, contentas y sudorosas en la cálida tarde/noche.
Otros 20 minutos para modificar el escenario. Primera parada en pits y otra chela.
Ya ha caído la noche y es el momento de ver a HEAVEN AND HELL, o lo que es lo mismo: Black sabbath con Dio en vocales y Appice en la batería. Se apagan las luces y de las bocinas sale E5150, para estallar después con “Mob rules”. Todo el escenario se inunda de una luz azul fantasmal, que permanece prácticamente durante toda la primera mitad del show, y es de notar que hay un círculo de luz blanca, especial para el señor Iommi y que lo sigue a donde quiera que vaya, que no es que se mueva mucho, pero en fin, el ego, supongo. De fondo una gran ¿manta? que parece un lámina metálica. Par de gárgolas a los lados del escenario, 4 columnas que en su parte superior tenían sendas bolas de cristal sostenidas por manos cadavéricas, desde luego más espacio que con el que contaron Testament o Motorhead. El sonido es maravillosamente claro, Dio cada vez con menos pelo, pero haciendo gala de una gran y bien conservada voz. Iommi y compañía salen todos vestidos de negro. Entre otras, salen de las bocinas: Children of the sea, I, Sign of the southern cross, Time machine, Falling off the edge of the world, Die young, Heaven and hell extendida al máximo, y para cerrar: Neon knights, la cual no me esperaba, ya que en el set list circulante en la red, no aparecía. Hay tiempo para un buen solo de batería y uno de guitarra (que estuvo ligado a Die Young). No podía faltar el momento en que Dio es envuelto en una luz roja y parece un demonio. En pocas palabras: un concierto EXCELENTE, así, con mayúsculas. 1 hora y 15 minutos han pasado y éste se ha convertido en uno de los mejores conciertos que haya yo presenciado. Fácil calculo que habrán ahora unas 10 mil personas. Sin embargo aún se ven muchas más en la zona de comida y bebida. Esto ha sido para mí un sueño cumplido. NO, no hubo despistado que pidiera: paranoicooo, paranoicooo jaja.
20 minutos de descanso, otra parada en pits y otra chela…
Según yo, después de haber tocado HEAVEN AND HELL en la forma que lo ha hecho, le ha quedado un paquetote en manos al gran sacerdote. Esperaba con ansías a ver cómo respondería el público.
Se apagan las luces, y de las bocinas sale “Dawn of creation”, ligadita a “Prophecy”, ambas del último y controvertido álbum. KK Downing, Tipton, Hill y Travis, salen con su “característica indumentaria” y realizando los movimientos en el escenario que los han hecho famosos. Por su parte, Halford aparece en una plataforma al lado de la batería, vistiendo una especie de sotana con capucha, toda de color plateado, apoyado en una especie de gran bastón y prácticamente sin moverse de su lugar. La gente más bien apática durante esta rola. El sonido es inmejorable, muy nítido, y lo que me causaba morbo desde antes de empezar: ¿Cómo estaría la voz de Rob? Respuesta: ESPECTACULAR, sí señor, mucho mejor que cuando los ví en el palacio de los deportes.
Si la gente más bien fue apática durante la primera rola, tan solo bastó que en seguida tocaran “Metal gods” para que se echaran al público a la bolsa y de ahí en adelante lo tuvieran comiendo de su mano. El set list fue el que anduvo circulando en internet, así que por fin pude disfrutar de alguna rola de mi amado “defenders of the faith”, ya que acabando “Metal gods” reventó en las bocinas “Eat me alive” (que por cierto no habla de ningún caníbal jeje) y eso fue ver cabezas moviendo melena por doquier. “Between the hammer and the anvil”, “Devils chid”, “Breaking the law”, “Hell patrol” (fantástica), “Angel”, “The hellion/Electric eye”, “Rock hard, Ride free” (Wow), y “Painkiller”, conformaron el set, hasta antes de irse a descansar. Sin embargo la gente no los dejaría ir tan fácil, así que a ritmo de ruidoso aplauso, se escucha el rugir de una motocicleta y entonces aparece Halford por una puerta debajo de la batería. “Hell bent for leather”, “The green manalishi” y “You´ve got another thing coming” cerraron esta maravillosa presentación.
Como comentarios generales diré que a partir de “Metal gods”, la gente estuvo entregada, no paró de agitar los puños, mover la cabeza y cantar las rolas a todo pulmón, festejando escandalosamente cada vez que Halford alcanzaba una de sus características notas altas (que fueron muchas esta noche). Simplemente se les ama, y ellos lo saben. La voz de Halford muy bien, tenía mis dudas, pero me calló la boca. SÍ, mucho tiempo cantó encorvado, pero no tanto como yo esperaba. Incluso corrió por el escenario y en general estuvo bastante erguido. Espectacular juego de luces, aprovechando que ya era noche cuando tocaron, sin duda, mucho mejor que en México hace ¿3 años?
Finalmente, resultó que era el cumpleaños de Rob Halford, así que cuando se despedía, alguien desde un lado del escenario llega con un pastel por detrás de él, al mismo tiempo que Chuk Billy, Dio, Iommi y todos los músicos, salen al escenario para festejarlo. Rob agarra el pastel y él solito de lo embarra en la cara, quizá le quería dar un beso a alguien, pero bueno, nadie se dejó jeje.
Soy muy malo para calcular la cantidad de gente que asiste a un evento. Yo creo que habrían unos 12-13 mil personas y se veía totalmente lleno. Sin embargo, los datos oficiales dicen que el inmueble tiene capacidad para 19,436 personas.
THE METAL MASTERS TOUR hizo honor a su nombre y cumplió cabalmente con mis expectativas.
Metal forever…
Metallian












